
DÍA DE LAS INSTITUCIONES DE CANTABRIA: VOLVER A NUESTRAS RAICES
El 28 de Julio, día de las Instituciones de Cantabria, no es solamente una fecha para conmemorar y reflexionar sobre los cimientos de nuestra autonomía y nuestra convivencia democrática, sino también, y muy especialmente en estos momentos, una oportunidad crucial para evaluar cómo los principios y valores democráticos se están son de aplicación hoy y cómo podemos fortalecerlos frente a los desafíos actuales. En un tiempo de rápidas transformaciones y crecientes complejidades, es de vital importancia que nuestras instituciones actúen como verdaderos garantes del bienestar de todos los cántabros.
Regresar a los principios de una sociedad democrática significa, en primer lugar, reafirmar la participación ciudadana, la transparencia, la rendición de cuentas y la búsqueda del bien común. Éstos no son conceptos abstractos, palabras vacías y huecas sin significado, sino herramientas necesarias e imprescindibles para poder abordar con eficacia los problemas que afectan directamente a nuestra región.
Uno de los pilares de cualquier sociedad moderna y justa es su sanidad pública. Cantabria ha tenido, y tiene, profesionales sobradamente dedicados y un sistema de salud que ha demostrado, y sigue demostrando diariamente, su enorme capacidad de superación ante cualquier adversidad. Sin embargo, la cada vez más creciente tensión sobre los recursos, el estado de conservación y mantenimiento de los centros de salud, la carencia de profesionales sanitarios en muchas zonas de nuestro territorio, las largas e interminables listas de espera y la necesidad de modernización tecnológica y de personal son retos constantes. El día de Cantabria nos recuerda que la sanidad es un derecho fundamental, no un privilegio. Nuestros valores democráticos nos exigen una gestión que priorice la salud de todos, garantizando la equidad en el acceso y la calidad de la atención, sin dejar a nadie atrás. La inversión en sanidad no es un gasto, es una inversión en el capital humano más valioso de nuestra sociedad.
De la mano con la sanidad, la educación pública es el motor del progreso y la igualdad de oportunidades. Una educación de calidad, accesible para todos, es la clave para formar ciudadanos críticos, conscientes y capaces de construir un futuro mejor. En Cantabria, debemos asegurar que nuestras escuelas e institutos cuenten con los recursos necesarios, con un profesorado motivado y con proyectos educativos que preparen a nuestros jóvenes para los retos del siglo XXI. Los valores democráticos nos impulsan a defender una educación inclusiva, que respete la diversidad y fomente el pensamiento crítico, lejos de adoctrinamientos o sesgos que puedan dividir a nuestra sociedad.
Otro desafío apremiante en la Cantabria actual es el problema de la vivienda turística. Si bien el turismo es un motor económico vital para nuestra región, la proliferación descontrolada de viviendas de uso turístico está generando un impacto negativo directo en el acceso a la vivienda para los residentes. La especulación, el aumento de los precios del alquiler y la expulsión de vecinos de sus barrios no son compatibles con los valores de justicia social y arraigo comunitario. Las instituciones cántabras tienen el deber de encontrar un equilibrio justo, que permita el desarrollo turístico sostenible sin sacrificar el derecho a una vivienda digna para nuestros ciudadanos. Esto requiere valentía política para regular y planificar, pensando en el bienestar a largo plazo de los cántabros y no solo en el beneficio a corto plazo de unos pocos.
Finalmente, el medio ambiente representa un valor transversal y fundamental para Cantabria, una región privilegiada por su naturaleza. La protección de nuestros paisajes, nuestros recursos hídricos, nuestra biodiversidad y la lucha contra el cambio climático deben ser una prioridad innegociable. Los valores cristianos nos recuerdan la responsabilidad de ser buenos mayordomos de la creación. En el ámbito político, esto se traduce en políticas de desarrollo sostenible, fomento de energías renovables, protección de los espacios naturales, gestión responsable de residuos y una planificación urbanística que respete el entorno. El futuro de Cantabria depende de nuestra capacidad para vivir en armonía con la naturaleza, legando un patrimonio saludable a las próximas generaciones.
En el Día de las Instituciones de Cantabria, el verdadero homenaje no es sólo mirar al pasado, también es mirar hacia adelante con la determinación de actualizar y aplicar los principios democráticos. Es el momento de que nuestros líderes y nuestras instituciones demuestren que los valores de la sanidad pública universal, una educación de calidad para todos, un derecho real a la vivienda y una protección férrea del medio ambiente son los pilares sobre los que construimos una Cantabria más justa, más equitativa y más próspera para todos sus habitantes. Solo así nuestras instituciones serán verdaderamente representativas del corazón y las aspiraciones de nuestra gente.
José Luis Tendero Ferrer
Presidente Valores Cantabria.
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