EL PASEO MARITIMO DE LAREDO…EXPLICACIÓN SENCILLA PARA LA CIUDADANIA

Laredo, Cantabria, a 18 de Mayo de 2026.

«Cuanto más vacía está la carreta, más ruido hace«. Este dicho popular podría aplicarse, de manera general, a la realidad de la clase política de España, y por extensión de Cantabria, más interesada en demostrar quién dice el mayor insulto, quién lo dice más alto, o quién se lleva el gato al agua en una disputa, que en atender y escuchar a la ciudadanía y buscar el bien común, fin último de la actividad política por excelencia. Cuando esta situación ocurre en un municipio relativamente pequeño, donde todos se conocen, y donde las rencillas y peleas personales se llevan a los plenos de un Ayuntamiento, convirtiendo la vida política en un auténtico despropósito de acusaciones y ofensas entre vecinos, suele ocurrir que la política se convierte, a falta de una palabra mejor, en un puro chiste.

Y eso mismo está ocurriendo en Laredo, y más específicamente, en los últimos días donde la polémica entorno a la remodelación del paseo marítimo ha llegado a su clímax con la orden del MITECO de levantar parte del citado paseo, si no se aceptan las condiciones marcadas por Costas y por el propio MITECO para aprobar el presupuesto de su remodelación. Y lejos de explicar de manera sencilla y clara a la ciudadanía cuál es el problema de fondo y de base, y mucho menos lejos de intentar llegar a acuerdos de mínimos que busquen una solución que satisfaga a todas las partes, los políticos de nuestro municipio se han enzarzado, como es su costumbre habitual, en vídeos de redes sociales, declaraciones y ruedas de prensa y escritos en los medios de comunicación donde se ponen a parir los unos a los otros, se echan las culpas y hablan de cosas que la inmensa mayoría de la gente no entiende, aparentando ser «políticamente correcto».

Desde VALORES Cantabria, lamentando profundamente lo que está ocurriendo en nuestra villa pejina, queremos de una manera sencilla y clara, aclarar cuál es exactamente el problema de fondo, por qué se han rechazado las condiciones impuestas por Costas, a fin de que nuestros convecinos puedan saber de qué se está hablando cuando se habla del problema con el paseo marítimo.

Para entender dicho problema, hay que remontarse a finales de la década de los 80, principios de la década de los 90 del pasado siglo. En aquellos tiempos, y gobernando en Laredo Juan Ramón López Revuelta, del PSC-PSOE, se construye y se inaugura el actual paseo marítimo. En aquella época, no se tenían en cuenta a la hora de diseñar y construir los paseos marítimo la dinámica de las mareas, ni muchísimo menos se hablaba del hoy reincidente «cambio climático». Parte de este paseo marítimo se construyó, como bien sabemos los vecinos y vecinas de Laredo, y todos nuestros visitantes y amigos, en lo que hoy se ha convertido en el tramo de la discordia: entre lo que se conoce como la esplanada del cine de verano y la zona de Carlos V, pasando por la desembocadura del río Mantilla.

Y aquí es donde está el verdadero «tema de la apotema«, como decíamos en el colegio. Este tramo está mal construido desde su origen. En primer lugar, es un tramo construido sobre lo que se denomina «Dominio Público Marítimo-Terrestre», es decir: sobre un suelo que, legalmente, pertenece al mar y a nuestra amada playa de La Salvé.

Antes de la construcción del paseo, el río Mantilla bajaba de forma natural y desembocaba en el mar. Al construirse el paseo, el cauce del río se quedó encajonado, y se canalizó de manera artificial. El paseo marítimo cortó la salida natural del agua al mar y, por extensión, de todo lo que el río arrastraba consigo: arena, ramas, etc.

Cuando coinciden 3 factores naturales como son las lluvias, la marea alta y el oleaje, algo que «casi nunca ocurre en el Cantábrico» (modo ironía), el tramo entre el cine de verano y Carlos V se convierte en una absoluta trampa: el rio Mantilla baja lleno de agua buscando la salida al mar, la marea alta y las olas empujan el agua desde el mar hacia el interior, hacia la playa, y el paseo actual impide, debido a su construcción, que el río desagüe correctamente y que el mar fluya de manera natural.

Como consecuencia, el agua no tiene por dónde salir, el sistema de bombeo y canalización actual colapsa, y toda la zona se inunda de manera sistemática, afectando a garajes, comercios, viviendas, y todo lo que esté en primera línea de playa.

Tan sencillo como eso. Ahora cabe preguntarse por qué en los más de 30 años que tiene el paseo marítimo de Laredo nadie, absolutamente NADIE, lo ha visto venir… Porque sufrirlo, se lleva sufriendo desde su inauguración. Y eso que en el año 2020 toda la Corporación Municipal apoyó la moción presentada por Unidos X Laredo para reformar el paseo, que ya en aquel entonces se caracterizaba por su mal estado de conservación. Y ni aún así.

Saltamos a 2025. El Ayuntamiento de Laredo, presidido por Miguel González, presenta un ambicioso proyecto para remodelar el paseo marítimo. Este proyecto, en teoría, está 100% subvencionado y no le va a costar a Laredo ni un euro. Para Costas, y el MITECO, la única solución posible para solventar el problema existente con el río Mantilla, que es grave, es renaturalizar la zona. Su plan ideal pasa por eliminar esa barrera de hormigón para que el río Mantilla pueda volver a desembocar en el mar de manera natural, en forma de estuario o marisma, y que las dunas vuelvan a su sitio.

Pero esa idea no encaja del todo en el proyecto presentado, y desde el Ayuntamiento se mantiene la propuesta inicial. Costas en este caso, opta por decir que dan el visto bueno siempre y cuando se acepten una serie de condiciones, que se resumen en la clausula de la discordia:

Costas introdujo una clausula por la cual se obligaba al Ayuntamiento a firmar que, en caso de inundaciones (que las iba a haber), en caso de daños (que los puede haber), o en caso de que el río Mantilla se desbordase e inundase o dañase los edificios de la zona, el único responsable civil y económico sería el Ayuntamiento de Laredo al 100%.

Y aquí es dondeempieza la trifulca: desde el Ayuntamiento se argumenta que habría que aceptar las condiciones de Costas de forma provisional para no perder una subvención y un proyecto de reforma de más de 15 millones de euros que, a la larga, solucionaría el problema del río Mantilla mediante la realización de una serie de obras de ingeniería modernas.

Para la oposición, firmar ese documento es una temeridad económica para Laredo. Si un temporal destroza el paseo o si el rio Mantilla inunda los garajes de la zona, las indemnizaciones millonarias a los vecinos y las reparaciones del paseo las tendrían que pagar los laredanos con sus impuestos, eximiendo al Estado de su responsabilidad en una zona que es de competencia íntegramente estatal. Por otra parte, denuncian que el proyecto técnico que supuestamente iba a arreglar el río Mantilla ni siquiera estaba redactado definitivamente ni presupuestado al 100%.

En resumen: el tramo entre el cine de verano y la plaza de Carlos V está en el punto de mira porque es un obstáculo artificial que choca contra el mar y tapona un río.

El Ministerio exige tirarlo porque el Ayuntamiento (por decisión del Pleno) se negó a firmar un contrato donde el municipio asumía el 100% del riesgo de que esa zona se inunde o se rompa. Ahora, Laredo se encuentra atrapada entre el miedo a un derribo forzoso y millonario que partiría el municipio en dos, en el caso de que no haya acuerdos entre todos los grupos. Siendo así, Costas aplicará la ley estrictamente y obligará a derribar los 20.000 m² de paseo para devolver el suelo a su estado natural, con un coste de obra que, según Miguel González será de más de 4 millones de euros. La alternativa, sería la firma de un acuerdo que los partidos de la oposición consideran una «hipoteca suicida» para las arcas públicas.

Pero, ¿por qué el Pleno se opuso a firmar esas condiciones? Es importante saberlo. Tres razones fundamentales que no se ha querido que trasciendan, y que han quedado ocultas entre insultos y despropósitos:

  1. Inasumibilidad del riesgo económico: Para los grupos de la oposición, es inviable que un Ayuntamiento asuma la responsabilidad patrimonial total de un riesgo hidráulico estructural que es de competencia estatal. Un temporal severo podría provocar reclamaciones millonarias capaces de hipotecar las arcas municipales.
  2. Falta de informes jurídicos: Se censuró con dureza que el alcalde pretendiera que el Pleno aprobara un compromiso de tal trascendencia legal sin un informe vinculante de la Secretaría General del Ayuntamiento que aclarase el alcance de las obligaciones que se contraían.
  3. Defensa de la legalidad procedimental: Grupos como Unidos x Laredo llegaron a registrar ante la propia Demarcación de Costas el resultado negativo del Pleno, acusando al alcalde de intentar ocultar el rechazo mayoritario mediante solicitudes de ampliación de plazos no consensuadas, exigiendo transparencia respecto al iter administrativo del expediente.

Pero en lugar de sentarse todas las partes, dialogar, y buscar una solución común, el frente marítimo de Laredo se encuentra bloqueado en una tormenta perfecta:el alcalde acusa a la oposición de «irresponsabilidad institucional» y de provocar de forma inminente la pérdida de inversiones y la demolición del paseo; por su parte, la oposición se planta al considerar que el condicionado del Ministerio es una «trampa» que busca obligar a Laredo a pagar los platos rotos de las competencias estatales sobre la costa.

Y en medio de toda esta pelea de gallos, el pueblo de Laredo ve cómo, una vez más, la visión única de Laredo como un municipio turístico y no un municipio donde se vive y se convive durante todo el año, perjudica al bien común en aras de un escaparate publicitario.

Que cada cual reflexione y saque sus propias conclusiones.

José Luis Tendero

Presidente de Valores Cantabria.

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