José Luis Tendero, Secretario Nacional de Política Territorial de VALORES, denuncia que estas listas «atentan contra los pilares de la democracia, la libertad de prensa y la dignidad de la persona» y las califica como «herramientas propias de las dictaduras».
La formación de corte humanista cristiano muestra su firme e inequívoco apoyo a los profesionales de la comunicación y advierte de los riesgos que supone fiscalizar el pensamiento crítico desde las instituciones públicas.

Santander, 9 de septiembre de 2026.
Ante las recientes informaciones periodísticas que revelan la existencia de un dosier elaborado por la Oficina de Prensa del Ministerio del Interior en el que se clasifica, califica y fiscaliza a periodistas y comunicadores en función de su ideología y opiniones políticas, VALORES desea manifestar su absoluta repulsa e indignación ante lo que considera un hecho inaceptable en un Estado social y democrático de derecho.
El Secretario Nacional de Política Territorial de VALORES, José Luis Tendero, ha sido categórico al valorar la gravedad del asunto:
«Calificar como un mero ‘documento de trabajo’ o restarle importancia a la confección de fichas ideológicas de periodistas desde el Ministerio del Interior es una falta de respeto a la ciudadanía y un síntoma alarmante de degradación institucional. Un gobierno democrático jamás debe dedicar recursos públicos a fiscalizar, catalogar o señalar el pensamiento de los profesionales de la información. Este tipo de prácticas de control político y lista negra no son propias de una democracia europea moderna, sino de regímenes dictatoriales como los de Cuba, Rusia o China, donde la libertad de prensa se persigue y la discrepancia se castiga.»
Riesgos para el futuro de las libertades democráticas
Desde la perspectiva del humanismo cristiano, VALORES sitúa la libertad de conciencia, la libertad de expresión y la búsqueda de la verdad como principios rectores e inviolables para la convivencia pacífica. La libertad de prensa constituye el oxígeno con el que respira una sociedad libre; sin un periodismo independiente, crítico y libre de coacciones gubernamentales, los ciudadanos quedan desprotegidos frente al arbitrio del poder.
José Luis Tendero ha alertado sobre las consecuencias a futuro que la normalización de estas conductas puede desencadenar:
«Hoy se trata de un ‘documento de trabajo’ en una oficina de prensa; mañana, la tentación inevitable de emplear esos censos políticos para dirigir la publicidad institucional, condicionar acreditaciones, presionar a líneas editoriales o vetar a comunicadores críticos. Si la sociedad y la clase política aceptan que un gobierno haga listas de quién piensa ‘a favor’ o ‘en contra’ de su gestión, estaremos cruzando una línea de no retorno hacia la censura, la autocensura por miedo a represalias y el totalitarismo suave.»
Respaldo inequívoco al periodismo y a la libertad de pensamiento
VALORES quiere hacer constar su apoyo meridianamente nítido, firme y sincero a toda la profesión periodística, a las asociaciones de prensa y a cada uno de los profesionales que día a día ejercen su labor informativa en el marco de la Constitución. La diversidad de opiniones no es una amenaza que deba ser monitorizada por los servicios de inteligencia o de prensa de un gobierno, sino una riqueza esencial que fortalece la convivencia democrática.
Reflexión sobre el silencio y la tibia respuesta política
Asimismo, tras comprobar las reacciones del panorama político ante este grave episodio, desde VALORES se quiere llamar la atención sobre el comportamiento del arco parlamentario. Aunque algunas formaciones y colectivos periodísticos han expresado su rechazo, llama profundamente la atención el tono tibio de gran parte del debate público y la ausencia de una exigencia unánime y rotunda de depuración inmediata de responsabilidades políticas al más alto nivel.
El silencio, la justificación vacía o la respuesta tibia ante la fiscalización gubernamental de la prensa resulta profundamente sospechoso y complaciente. Quienes callan hoy ante los atropellos cometidos contra la libertad de expresión cuando gobiernan los suyos, pierden toda legitimidad para defender las libertades cuando están en la oposición. El silencio frente a la vulneración de derechos fundamentales no es neutralidad; es complicidad con el abuso de poder.
Desde VALORES, reafirmamos nuestro compromiso inquebrantable con la dignidad de la persona, la verdad y la defensa incólume de la libertad de prensa como bastión innegociable de la democracia.

Deja una respuesta